Afortunadamente se encontró con un amplio y experimentado equipo de profesionales que lograron llevarle por el buen camino. En una par de semanas, consiguió que nadie echara de menos al mocetón de Mondragón.
Como si de una estrella del fútbol se tratara, todos los veranos recibe millonarias ofertas para presentar concursos de éxito mundial, pero este baracaldés, que cada vez que sube a un avión ve su vida pasar en filminas, nunca abandona Date el Bote porque, en el fondo, es donde mejor se lo pasa.
De hecho el programa estrena con él ¡su séptima temporada!