
eitb.com: ¿Con qué intención te embarcaste en la producción del documental Galdutako Udabarria?
Josi Sierra: Tenía un objetivo personal y uno profesional. En el terreno personal quería entender aquellas historias que de pequeño le oía contar a mi amama y situarlas en su contexto. Con 6-7 años escuchaba las historias de la guerra de boca de mi amama y para mí eran como cuentos. De adulto he sentido la necesidad de situar todo eso en su contexto. En el terreno profesional, soy profesor y mi tendencia natural es pedagógica, quiero dar a conocer lo que sé. En ese sentido, he querido ofrecer a los jóvenes lo que los mayores me han enseñado.
eitb.com: El bombardeo de Gernika es muy conocido, pero hubo más bombardeos durante la Guerra.
J.S.: Pocos sabrán que durante aquella primavera (la de 1937) bombardearon muchas localidades de Bizkaia y Gipuzkoa; pueblos, caseríos, bosques, montes Los más conocidos o llamativos son Gernika y Durango, porque arrasar en una tarde todo Gernika es muy impactante, lo mismo que matar en una mañana a todas las personas que estaban en misa; Pero los bombardeos eran algo habitual, de cada día. Los que lo vivieron así me lo han contado y en los periódicos de la época puede constatarse. Si cogemos el periódico del día que bombardearon Galdakao (19 de mayo de 1937), podemos leer que el día anterior hubo bombardeos en otra serie de lugares.
eitb.com: ¿Qué ocurrió en Galdakao el 19 de mayo?
J.S.: El 18 de mayo las tropas de Franco entraron en Amorebieta y al día siguiente, imaginando que los gudaris emprenderían la huida, bombardearon Galdakao. En una tarde, entre las 16:00 y las 17:00, murieron 14 personas que estaban en un refugio. Eso fue muy duro para los habitantes de Galdakao de aquella época, pero diez días después mataron a otros cinco, luego otros tres, otros seis, tres semanas antes otros cuatro... Al fin y al cabo, matar civiles e infringirles sufrimiento era una estrategia militar.
eitb.com: Además del bombardeo, has querido narrar cómo era la vida en el Galdakao de aquella época.
J.S.: Más que el bombardeo en sí, a mí me parece más importante el sufrimiento de la gente. Si me he acercado a ellos, ha sido para contar su historia, porque me importa lo que sufrieron y los malos momentos que pasaron. He querido situar la guerra en su contexto. Esas personas, además de sufrir la guerra, antes de eso iban a la escuela, jugaban en la calle, iban a la catequesis (la iglesia era el único sitio donde hablaban euskera) He querido recoger esos detalles tan valiosos. Esas personas tenían una buena vida antes de la guerra y desde que comienza la contienda todo eso se interrumpe, ven sufrir a sus familias y comienza su sufrimiento. A eso le he llamado etnohistoria, la historia de las personas, la que muchas veces no han tenido oportunidad de contar porque ha habido una historia oficial y los que perdieron no han tenido voz.
eitb.com: ¿Ha sido difícil convencer a los testigos de que se dejen grabar?
J.S.: Al principio sí. En Galdakao he contado con una docena, conocidos de mi aitite y de mi aita y mi ama Pero he dado un salto más allá y con el mismo esquema estoy recogiendo testimonios en las cuatro provincias del sur de Euskal Herria (más que Galdutako Udabarria (La Primavera Perdida, al nuevo proyecto le he llamado Udaberri Galduak (Primaveras Perdidas) y ahí sí que creía que no encontraría gente. Al final, llevo ya 80, aunque me costó al principio porque todos no quieren hablar, tienen mucho sufrimiento acumulado pero los que se animan, luego lo agradecen.
eitb.com: ¿Se han emocionado? ¿Las heridas están curadas?
J.S.: Sí. Una mujer de Lekeitio me dijo: "Dios te ha colocado aquí para que yo pueda contar esto a alguien antes de morir". ¡Lo que habrá sufrido para decir eso! La mayoría agradecen tener la oportunidad de contarlo. Con una persona, después de tener dos entrevistas antes de quedar para la grabación, cuando quedamos para grabar me dice: "esta noche no he dormido pensando en lo que te iba a contar". Aún llevan su duelo y les cuesta.
eitb.com: ¿Narrativamente cómo has estructurado el documental?
J.S.: El protagonista es Pedro Jugo da, de 87 años. Cuando bombardearon el refugio de Galdakao perdió un hermano de 11 años. Su padre se casó por segunda vez y el hijo de aquella mujer tiene ahora una hija de esa edad. Yo he jugado con eso. Entró en el refugio con un hermano de 11 años y ahora le cuenta a la niña de 11 años lo que ocurrió. Completo la metáfora a través del poema de Lizardi Asaba Zaarren baratza. Son 61 minutos en euskera y castellano.
eitb.com: ¿Qué acogida esperas en la presentación que llevareis a cabo en Galdakao?
J.S.: He llamado al acto Oroimenaren Haziak (Las semillas de la memoria), porque no es sólo la presentación de mi documental. Yo he tenido la suerte de que mucha gente me ha contado amablemente su experiencia; entonces, desde que comencé a hacer el vídeo tenía claro que esas personas merecían un homenaje, algo que les subiera la autoestima, que les ayudara a ver su historia de forma positiva. Dentro de una metáfora, he tratado de dar un final hermoso a esa cruel historia, de dejar una sensación positiva gracias a la narración que permite el vídeo. En la presentación quiero representar eso mismo. Con la excusa de esas 14 personas fallecidas, quiero devolverles un sentimiento positivo. En definitiva, han pasado más de 60 años digiriendo ese sufrimiento y buscando el lado positivo de aquello que vivieron. He invitado también a los jóvenes de Galdakao para representar también aquí la metáfora del documental: las personas mayores transmitiendo su historia a los jóvenes.
Nota: La presentación tendrá lugar a las 19:00 en Torrezabal Kultur etxea.
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