

El analista económico José Antonio Díez Alday. Foto: EiTB
Los sectores energético y financiero han sido los principales protagonistas de la pasada semana en los mercados de renta variable, que terminó con buenos resultados en general y con el mejor balance semanal para el Ibex-35 desde marzo de 2002, al acumular una subida del 7,31 %.
Un buen dato que, sin embargo, no reduce lo más mínimo el caótico escenario precedente. Después de todo, las ganancias de la última semana apenas significa reducir una tercera parte las pérdidas registradas en la inmediatamente anterior en la que el selectivo español se dejó un 21,20 %.
En compensación, la última semana comenzó con una subida histórica en el Ibex-35 (10,65%), incluso superó los 10.000 puntos en la sesión del martes, en la que ganó 2,70%. Sin embargo, la volatilidad marcó las dos sesiones siguiente con fuertes pérdidas, que se cerraron con la sesión del viernes que comenzó con un importante rebote y tras fluctuaciones entre un máximo intradía en 9.800 puntos y un mínimo en 9.345 puntos, cerró con una subida del 3,73 por ciento en 9.655 puntos.
Por valores, el balance semanal deja a Endesa como el mejor del selectivo, ya que ganó 20,83 por ciento, seguida por Banesto, Red Eléctrica, Mapfre y Bankinter. Entre los blue chips, el mejor fue Iberdrola, que ha recuperado 14,34 por ciento en los últimos cinco días, pero sigue por debajo de los 6 euros la acción (5,90 euros). Los grandes bancos cerraron con subida del 6,31 por ciento en el BBVA y 2,32 por ciento en el Santander.
Semejantes fluctuaciones ponen de manifiesto la extraordinaria fragilidad de este mercado que, ahora más que nunca, se ha convertido en una ruleta sujeta a la volatilidad de quiebras, rumores, cumbres políticas, ayudas económicas, miedos y sensaciones diversas.
Los analistas con sesgo optimista estiman las bolsas están tocando suelo y que la situación actual puede responder a los síntomas convulsos que anteceden al final de la crisis financiera y que las medidas tomadas por los estados calmarán el mercado interbancario, pero no la renta variable.
Por su parte, otros analistas son más prudentes al estimar que ahora llega la recesión en la economía real. Los datos se han convertido en nuevos problemas para los inversores y llegan con la contundencia expresada por el fuerte descenso en la producción industrial y en las ventas minoristas.
Hay, en efecto, factores positivos, como la evolución en el precio del petróleo, que en tres meses ha bajado un 50 por ciento. También baja la cotización del euro y facilita con ello una mayor competitividad de las exportaciones europeas. Sin olvidar que el euribor ha iniciado una tendencia bajista que debe continuar en las próximas semanas.
En cualquier caso, con optimismo o con pesimismo, la conclusión mayoritaria de los expertos señala que hay que actuar con prudencia. Quizás por ello, el volumen de negocio sigue estando por debajo de la media diaria habitual.
Esta confluencia de realidades financieras y empresariales negativas, junto a medidas excepcionales de intervencionismo de los poderes públicos, acompañadas por factores positivos, caen en medio de un escenario dominado por la incertidumbre y el temor de los inversores.
El resultado es la extrema volatilidad de los mercados, que alternan sesiones históricas en las que se cosechan grandes pérdidas o ganancias. Nada está claro en este negocio y el nerviosismo es patente.
La jornada de hoy llega con precedentes contradictorios. Wall Street cerró el viernes con pérdidas en sus principales índices, mientras que la semana comienza con ganancias en las bolsas asiáticas. No obstante, la economía europea tiene sus propios problemas que hoy se pueden hacer notar en los mercados de renta variable.