La sesión bursátil de ayer fue un nuevo tormento para los inversores. Volatilidad, tensión, tendencia bajista y algún rumor que otro, jalonaron la evolución de los mercados, mientras se realizaba la primera subasta de activos financieros programada dentro del plan del Gobierno socialista como ayuda a la banca.
Pero todo esto empieza a ser historia del pasado y lo realmente importante es lo que está por venir, empezando por la sesión de hoy que puede ser de las que dejan huella.
Claro que sólo es una previsión más y ya se sabe que la bolsa, hoy en día, se mueve sin tener en cuenta la propia ortodoxia del mercado.
Pero vayamos con los números. Al cierre de las plazas europeas, éstas registraron fuertes pérdidas, superiores al 3 por ciento en todos los índices, menos en el IBEX35, que cedió 2,72 por ciento, lo cual no es un consuelo porque significa quedar por debajo de la referencia de los 8.000 puntos. Concretamente, el selectivo español cerró en 7.988 puntos.
Al otro lado del Atlántico, La Bolsa de Nueva York se vio claramente influenciada por el aumento de solicitudes de desempleo en Estados Unidos a su nivel más alto en 16 años y por la preocupante situación de la industria automovilística estadounidense que se encuentra en la cuerda floja.
El dato más preocupante es la caída vertical en la sesión vespertina, ya que el índice industrial Dow Jones llegó a media sesión con una subida del 2,38 por ciento y terminó con un desplome del 5,56 por ciento, cerrando en 7.552 puntos. Por su parte, el índice Stándar&Poor´s registra, a lo largo de este año, la mayor caída de su historia.
En Europa, el sector bancario volvió marcar el ritmo de la jornada, aunque el protagonismo estuvo en manos de Sacyr y Repsol, que vivieron en sus acciones el interés de la petrolera rusa Lukoil por el 20 por ciento del capital de la petrolera española en manos de la constructora presidida por Luis Rivero. Aunque las intenciones de la petrolera rusa es llegar al 29,90 por ciento y, para ello, cuenta con la participación de Criteria.
Se trata de una operación que parece contar con el visto bueno de Zapatero, mientras que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, defiende la españolidad de Repsol.
De momento, no hay confirmación oficial, pero todo apunta a que existe un principio de acuerdo entre Lukoil y Sacyr, esta última necesita liquidez para reducir su deuda, superior a los 18.000 millones de euros.
Ayer, las acciones de la constructora escalaron más del 13 por ciento, mientras que las de Repsol cedieron 2,51 por ciento y quedaron en 13,60 euros la acción, cuando los rumores de compra señalan un precio más elevado, pero la caída lire registrada en el precio del crudo pudo ser determinante.
En efecto, el petróleo también fue protagonista y esperanzador para muchos automovilistas y empresarios, porque ayer se situó por debajo de los 50 dólares. En concreto, el barril de Brent, referencia para Europa, para entrega en enero quedó fijado en 48,40 dólares. Un precio que no se registraba desde el mes de mayo de 2005.
Se supone que todas estas circunstancias deben influir en la jornada de hoy. La semana está siendo extremadamente negativa. El IBEX35 acumula un descenso del 9,56 por ciento y los precios de muchas acciones están por los suelos. Sin embargo, no llega el esperado y necesario rebote técnico. Los temores, la recesión económica y la desconfianza son un freno insalvable por el momento.
Los inversores deben estar atentos a varios factores, entre ellos, destacamos la evolución de la operación Repsol-Sacyr-Lukoil, el precio del petróleo, el sector automovilístico y el proceso de nacionalización de los fondos de pensiones en Argentina que ha sido aprobado por el Senado de aquel país. Muchas incógnitas para esperar tranquilidad.




