
Ampliar imagenJesús Torquemada, analista internacional. Foto: EFE
La Unión Europea tiene ya a las dos personas que le van a dar rostro ante el exterior. Herman Van Rompuy, en su cargo de presidente del Consejo Europeo, es el que representará a los jefes de gobierno de los 27 estados de la Unión.
Él tendrá que coordinar la toma de decisiones entre esos 27, y luego defender las decisiones tomadas ante Obama, Hu y los otros líderes mundiales. Catherine Ashton, como Alta Representante Exterior, tendrá que diseñar y aplicar una política exterior europea, en coordinación con los 27 gobiernos y con la Comisión Europea, de la que será vicepresidenta.
Ashton podrá seguir construyendo sobre la base de lo que ha hecho Javier Solana en sus diez años como Alto Representante. La labor de Solana ha sido muy elogiada y agradecida por los gobernantes europeos. Ashton tendrá más competencias y presupuesto que Solana. En la práctica, será una ministra de Exteriores europea, aunque no se le puede llamar así porque precisamente su país, Gran Bretaña, no quería darle tanta importancia.
Van Rompuy también sabe cómo es presidir el Consejo Europeo, porque es lo que han venido haciendo hasta ahora durante seis meses cada uno de los primeros ministros cuando les tocaba por turno. Pero lo que diferencia a su nuevo cargo es la duración. El presidente ya no lo será sólo durante medio año, sino durante dos y medio ampliables a cinco.
Tiempo suficiente para darle una gran influencia y visibilidad. Si Van Rompuy y Ashton quieren y tienen capacidad, pueden pasar del anonimato internacional a ser dos de las personas más conocidas a nivel mundial.
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