
Ampliar imagenJesús Torquemada. Foto: eitb.com.
La confirmación de que los tres cooperantes catalanes están en manos de Al Qaeda del Magreb Islámico obliga a prepararse para un secuestro largo y complicado.
La principal motivación de los secuestros anteriores que ha perpetrado esta organización era conseguir dinero. Necesitan dinero para seguir manteniendo una estructura precaria en esa zona del desierto situada entre Mauritania, Argelia, Mali y Níger. Pero se trata de una organización que tiene además una clara motivación política.
Por un lado, quiere derrocar a los gobiernos de Argelia, Marruecos y Mauritania para implantar en esos países un régimen islámico. Por otro, quiere extender el Islam a Al Andalus; y cuando ellos hablan de Al Andalus, no se refieren sólo a Andalucía, sino a casi toda la Península Ibérica.
En varios de los secuestros que han hecho hasta ahora, sus peticiones han incluido la puesta en libertad de algunos líderes yihadistas presos en cárceles de esos países.
A pesar de haber durado hasta nueve meses y de haber tenido muy mala pinta, los rehenes han sobrevivido a todos los secuestros, con la excepción de un británico que fue asesinado.
El dinero será clave, pero también añadirán presión política. Estos no son los piratas somalíes, que después de tanto ruido por sus dos compañeros trasladados a España, cobraron el rescate y se olvidaron de ellos.
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