

Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, y el lehendakari Ibarretxe en Arantzazu. Foto: EFE
La Declaración Universal de Derechos Humanos cumple 60 años y el Gobierno vasco se ha sumado al aniversario en el Santuario de Arantzazu de Oñati (Gipuzkoa). Lo ha hecho entregando a la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, y al representante de la ONU, Elio Tamburi, un escrito, con el compromiso vasco con los derechos humanos.
Se trata de renovar "el compromiso con los derechos de todos en todo el mundo". Elio Tamburi ha recordado que a nivel internacional "hay muchos retos pendientes", entre ellos, "la lucha contra la pobreza extrema", o contra "el racismo".
El lehendakari ha recordado un reto más cercano que pasa por "reconocer" que en Euskadi "se violan los derechos humanos y por rechazar una visión parcial de esos derechos". Tras los discursos se ha iniciado el World Café, 400 personas debatiendo en grupos de a cinco. Muchos han sido los temas para un debate que se ha prolongado durante una hora.
El lehendakari, Juan José Ibarretxe, ha considerado "inaceptable" hacer una visión "parcial" de los derechos humanos, ya que a su juicio "está bien" reclamarlos incluso para personas encarceladas por "terribles delitos", pero no se puede "mirar hacia otro lado" ante los "crímenes horrendos" de ETA. "Si queremos la paz, hay que preparar la paz y ése es el compromiso que debemos asumir como sociedad", ha asegurado.
El documento
En el documento promovido por el Gobierno vasco y firmado por personalidades del mundo de la cultura y de la sociedad vasca, se dice que los derechos humanos son "indivisibles y universales", se expresa la solidaridad con todas las víctimas, proclama que "ni una causa política o ideológica, ni la razón del Estado legitiman" la vulneración del derecho a la vida y califica de "deleznable" la tortura.