
El inspector de Policía Nacional, Eduardo Antonio Puelles García, destinado a la Brigada de Información, y residente en Arrigorriaga, ha sido la primera víctima de ETA en lo que va de año.
En total son siete las personas asesinadas desde la ruptura del alto el fuego en 2006, tres de ellas por el estallido de coches-bomba mientras que otras cuatro fueron abatidas a tiros.
El empresario Inaxio Uria Mendizabal, de 71 años de edad, fue la anterior víctima. Uria, dueño de una de las constructoras de la 'Y' vasca, fue tiroteado el pasado 3 de diciembre en Azpeitia cuando se dirigía al restaurante Kiruri, al que solía acudir diariamente.
Anteriormente, el brigada del Ejército de Tierra Luis Conde de la Cruz murió el 22 de septiembre del pasado año en la explosión de un coche-bomba en las inmediaciones del Patronato Militar de Santoña (Cantabria). El coche, robado y preparado por los pistoleros en Francia y con unos 100 kilos de explosivos, causó varios heridos.
El guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón, de 41 años, se convirtió en la segunda víctima mortal de ETA en 2008. Murió en la explosión de un coche bomba el 14 de mayo del pasado año.
El ex concejal del PSE-EE en el término guipuzcoano de Arrasate-Mondragón, Isaías Carrasco, de 43 años de edad, perdió la vida después de recibir varios disparos el 7 de marzo de 2008. Fue tiroteado en portal de su casa en presencia de su esposa y de una de sus hijas.
Al finalizar el año 2007, los agentes de la Guardia Civil Fernando Trapero y Raúl Centeno también fueron tiroteados en la localidad francesa de Capbretón. El 1 de diciembre de aquel año, tres miembros de ETA les acribillaron a balazos causando la muerte en el acto de Centeno, mientras que Trapero falleció en el hospital cinco días después.
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