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En los últimos años el ámbito de las energías renovables ha avanzado de forma espectacular gracias a los incentivos gubernamentales que animaron a las empresas privadas a entrar en el sector. Pero hoy en día se encuentra con un límite: la red eléctrica no puede asimilar toda la potencia que es capaz de generar la nueva industria energética.
"En el Estado hay más de 20.000 megavatios de potencia instalada en energías renovables, el equivalente a 40 nuevas centrales nucleares", asegura Santiago Blanco, de INDRA, una de las empresas mejor situadas en el desarrollo de tecnologías para el mercado energético. "Ahora no se les está sacando provecho, puesto que la red eléctrica no puede asimilarlos y las empresas tenemos la responsabilidad de mantener y aprovechar esos recursos". Blanco considera que es vital desarrollar productos tecnológicos que permitan que la red aproveche las energías renovables.
Redes inteligentes
Con este objetivo nació la Smart Grid, una red inteligente que permite integrar las energías renovables, además de facilitar información útil a empresas y usuarios sobre los consumos y permitir su autogestión. "La red eléctrica española apenas ha cambiado en los últimos 100 años, pero pronto va a pasar a ser una red inteligente. Será un cambio radical, como cuando pasamos de la línea telefónica a Internet", explica Blanco, que añade un ejemplo: "Hay posibilidad de que el 30-40% de la energía que consumimos sea de origen eólico, pero cuando se dan las condiciones de viento apropiadas y se genera esa cantidad, la red actual no puede aprovecharla".
Sin embargo, una red inteligente permitiría integrar toda la potencia generada e incluso almacenar la sobrante. Así, en las franjas horarias de menor consumo se podría utilizar esa energía almacenada, por ejemplo, para cargar el coche eléctrico desde la propia red. Además, las Smart Grid permitirán al usuario gestionar su energía, facilitándole el ahorro energético.
Que el consumidor gestione su energía
De hecho, la participación del cliente es otro de los puntos fuertes de estas redes. Blanco afirma que "se requiere desarrollar tecnologías para gestionar la energía de forma activa, es decir, para que el cliente participe; porque hoy sólo se recibe energía de forma pasiva. El cliente debe poder aportar la energía que genere y debe poder almacenarla, si lo desea, para la recarga de coches eléctricos, por ejemplo".
El único país que cuenta ya con estas redes eléctricas del futuro es Malta, pero el Reino Unido ha puesto en marcha un plan que pretende que todos los hogares queden integrados en una Smart Grid para el año 2020. España se marca objetivos ambiciosos y pretende que el 100% de los clientes de la red eléctrica esté telegestionados en pocos años. En este sentido, en 2007 aprobó un Real Decreto que obliga a las compañías eléctricas a sustituir los contadores antes 2018, lo que supondrá un gran esfuerzo industrial.
Ahorrar y mejorar el medio ambiente
Se estima que los contadores inteligentes pueden suponer un ahorro de entre el 3 y el 15% en la factura de la luz, lo que satisface a los consumidores. Para las empresas eléctricas también suponen una ventaja, puesto que optimiza la producción eléctrica y reduce los costes de mantenimiento y control de las facturas.
Si los contadores Smart Grid mejoraran un 5% la eficacia de la red eléctrica estadounidense, eso equivaldría a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero provocados por 53 millones de coches.
Empresas como INDRA trabajan para que los Smart Grid sean pronto una realidad y permitan conseguir los objetivos europeos del 20-20-20, es decir, para el año 2020 reducir un 20% las emisiones de CO2 respecto a los niveles de 1990 y que el 20% de la energía total consumida sea renovable.
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