En torno a las cuatro de la tarde, los guardias civiles han comenzado a retirar en volandas y uno a uno a una decena de ecologistas de Greenpeace, que se han limitado a ofrecer resistencia pasiva.
La subdelegada del Gobierno en Burgos, Berta Tricio, había pedido a los activistas de Greenpeace que "depusiesen" su actitud y de forma pacífica se retiraran de las inmediaciones de la central nuclear.
Al término de la protesta, el portavoz para temas nucleares de Greenpeace, Carlos Bravo, ha expresado su satisfacción por "el éxito" de la protesta, que comenzó a las seis de la pasada madrugada.
Bravo ha reclamado el cierre de la central nuclear de Garoña que considera "obsoleta", y ha pedido que el Gobierno cumpla su compromiso y no conceda la prórroga que ha solicitado la empresa Nuclenor, adjudicataria de la instalación.
Por su parte, el responsable de relaciones externas de la Central de Garoña, Elías Fernández, ha asegurado que la instalación ha funcionado durante toda la jornada sin problemas y los trabajadores pudieron acceder a la misma con total normalidad.
Prorroga
La central nuclear de Garoña, situada en el valle de Tobalina (Burgos), será la primera que se someta a un exhaustivo proceso de evaluación para decidir una prorroga de su vida útil o su cierre definitivo.
Garoña está en funcionamiento desde 1970 y la autorización de explotación es válida hasta el próximo mes de julio, aunque la empresa titular de la misma, Nuclenor (participada al cincuenta por ciento por Endesa e Iberdrola), ha pedido una prórroga de ese permiso por un nuevo periodo de diez años.
El titular de la central ha presentado ya toda la información y el Consejo de Seguridad Nuclear está estudiándola para emitir un informe en mayo del próximo año.
Desde el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), el subdirector general de instalaciones nucleares, Javier Zarzuela, ha asegurado que Garoña es hoy "mucho más segura" que cuando empezó a operar en 1970.




