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 | El libro de la temporada |
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 | Ikasturteko liburua |
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 | La bodeguilla |
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| Si quieres tener una guía desenfadada y caótica de algunos libros que se pueden leer y regalar estas vacaciones de verano, aquí tienes al completo el último programa de "Pompas de Papel" de este curso, el del domingo 29 por la noche. Es "La bodeguilla", tertulia despendolada con muchos libros, risas y comentarios inesperados. La protagonizan Félix Linares, Enrique Martín, Iñaki Berazategi, Txani Rodríguez, Iñigo Lejarza y Goizalde Landabaso. Pincha y disfruta. |
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 | CONCURSO |
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El concurso del verano |
¿Quieres conseguir libros gratis? Pues muy fácil. Envíanos un comentario de entre cinco y diez líneas sobre el libro que acabas de leer, para que todos puedan disfrutar de tu opinión. Recogeremos las críticas durante todo el verano. En septiembre sortearemos lotes de libros entre todos los que nos hayáis escrito. Puedes mandar tus comentarios a pompas@eitb.com. Disfruta del verano y lee lo que quieras. Hasta que volvamos, tienes a tu disposición los comentarios, las reseñas de novedades y las entrevistas de toda la temporada.
pompas@eitb.com |
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| Algunos buenos libros para el verano |
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  | MURIEL BARBERY "La elegancia del erizo" (SEIX BARRAL). Una novela que habla de lo equivocado que es guiarse por las apariencias, porque todos somos como erizos que se esconden tras sus púas. Una novela que habla sobre el amor al arte y el respeto a los otros. Deliciosa. | |
  | ALAN BENNETT "Una lectora nada común" (ANAGRAMA). Pocas veces el lector se encuentra con una novela breve tan ingeniosa, inteligente, cáustica, divertida y deliciosa. De lo que pasa cuando a la Reina de Inglaterra le da por leer y descubrir lo que tiene alrededor. | |
  | STIEG LARSSON "Los hombres que no amaban a las mujeres" (DESTINO)
. Una novela negra impactante, un retrato de la Suecia de ayer y hoy diferente. Con un personaje prodigioso: una chica sociópata, de aspecto anoréxico, un genio de los ordenadores y la investigación policial. | |
  | IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN "Dientes de leche" (SEIX BARRAL)
. Cincuenta años en la historia de una familia española, desde la guerra civil hasta mediados de los ochenta del siglo XX. A través de los ojos de un fascista italiano que se quedó. Retrato íntimo de la Historia. | |
  | GIANI STUPARICH "La isla" (MINÚSCULA). El reencuentro de un padre moribundo con su hijo distante. Un verano, el verano final, en una isla donde el padre nació. Un tiempo luminoso, azul, vibrante, preparado para transmitir un legado. Una belleza dolorosa. | |
  | EIDER RODRÍGUEZ "Haragia" (SUSA). Cuentos que hablan de la fragilidad. Una forma de escribir a veces muy cruda, también muy dura. Al que le guste, le recomendamos su primer libro "Eta handik gutxira gaur", traducido al castellano. | |
  | AINTZANE GALARDI "Zirrikituak" (EUSKALTZAINDIA-BBK). Un libro juguetón, diferente, con un toque de vanguardia literaria. Un libro de poemas que se divierte con las palabras y que es un constante homenaje al continente asiático. Embelesa. | |
  | KARMELE JAIO "Zu bezain ahul" (ELKAR). La debilidad que todos llevamos dentro, incluso los más fuertes, que nos une, que nos hace iguales. Cuentos directos, sin artificio. Es la autora del éxito "Amaren eskuak", recientemente traducido al castellano. | |
  | IÑIGO ARANBARRI "Zulo bat uretan" (SUSA). Una novela de nuestros días que comienza con una investigación contrarreloj, con unos huesos que reclaman descanso y que esconden una historia, que nos lleva a otra. Muy amena, se lee de un tirón. | |
  | ITXARO BORDA "Jalgi hadi plazara" (SUSA). Una historia negra, con humor. Un anciano miembro de Euskaltzaindia desaparece tras una reunión. El hijo de uno de ellos contrata a la detective Amaia Ezpeldoi. Ironía, diversión y final apoteósico. | |
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 | CUENTO / IPUINA |
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Nadie podía saber lo que le iban a cobrar en la fotocopistería del pueblo porque los precios eran alterados sin criterio aparente. Esa arbitrariedad era criticada enérgicamente pero como no había ninguna fotocopistería cercana, siempre regresábamos. Yo acepté trabajar como ayudante en ese negocio porque necesitaba dinero pero, francamente, la idea no me entusiasmaba. Pensaba que el dueño además de ser algo voluble era un chalado. Pero cuando descubrí el criterio que aplicaba mi jefe para cobrar a los clientes, mi concepción cambió. Si le gustaba lo que le ofrecían fotocopiar, hacía descuentos; si no, la cosa salía bastante más cara. Él premiaba así la belleza que merecía ser reproducida. Hasta su repentina y prematura muerte, mi jefe no faltó jamás y sólo tuvo para mí buenas palabras y gestos. Era un hombre delicado, inteligente, educado. Tuvimos un breve romance porque la vida no le dio para más. Ahora llevo yo la fotocopisteria. Ya no es como antes porque tenemos competencia. Pero yo sigo cobrándoles menos a quienes me traen cosas bonitas. Este negocio cerrará porque los clientes preferirán ir a la otra tienda. Pero la fotocopisteria morirá como mueren los últimos rayos de luz, los días despejados pero algo brumosos en los que el cielo se vuelve rojo. Será una muerte completa, armónica, hermosa. Y nadie lo entenderá. Como a él le habría gustado.
Txani Rodríguez |
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