Entre el nacimiento de AUGUSTE DUPIN creado por EDGAR ALLAN POE en DOBLE ASESINATO EN LA CALLE MORGUE y la aparición en el escenario de la literatura de SHERLOCK HOLMES lanzado a la inmortalidad por ARTHUR CONAN DOYLE en ESTUDIO EN ESCARLATA, y al mismo tiempo que WILKIE COLLINS escribía las primeras líneas de LA PIEDRA LUNAR, tuvo lugar en INGLATERRA un crimen que conmocionó a la sociedad victoriana: un niño fue raptado y después asesinado y la investigación que siguió resultó ser un fenómeno de seguimiento por parte de un público ávido de emociones y condicionado por las novelas de CHARLES DICKENS y otros folletinistas de la época. KATE SUMMERSCALE ha investigado los hechos y los ha recogido en un libro documentado y detallista que, además de resultar tan ameno como una novela, aporta detalles de la vida cotidiana de la época e informa de la influencia que tuvo este caso en posteriores escritos detectivescos, al mismo tiempo que da cuenta de los curiosos sistemas de investigación, de la percepción social del detective (una figura que empezaba a surgir dentro de la policía en aquella época) y de las personas que influían en un asunto de este tipo de amplia repercusión social y política.
SUMMERSCALE evita las florituras y entra en materia inmediatamente, sitúa a los personajes que viven en la casa donde van a producirse los hechos y apunta las relaciones entre ellos. La forma de la narración adopta el tono del informe pericial de manera que en cada línea se da información sobre estas personas y las condiciones en las que se encontraban todas ellas. A continuación abre la ventana al día del acontecimiento, mueve a las personas en su escenario, introduce a los nuevos personajes que van sumándose a la investigación, da noticia de los errores que se cometen en la misma, de la destrucción de las pruebas, de las primeras sospechas, de los enfrentamientos entre los representantes de las distintas fuerzas políticas. Después llega el hallazgo del cadáver. Y esto solo en las primeras páginas. Aparece después el detective, una figura que irá quedando perfectamente definida en las páginas que siguen (la importancia de este personaje queda clara en el título original del libro, LAS SOSPECHAS DE MISTER WHICHER) al igual que sus métodos. Como apenas quedan pruebas, destruidas por los investigadores aficionados, el policía tiene que echar mano de su conocimiento de la psique humana y de su intuición. No es de extrañar que SHERLOCK HOLMES y otros personajes de ficción que siguieron tomaran como modelo no solo a MONSIEUR DUPIN, sino, quizá, a MISTER WHICHER. Para que nada falte también aquí hay un ayudante, que se diferencia en gran medida del típico sidekick, y acusados falsos y pistas engañosas y otras muchas cosas que no conviene desvelar ahora. Simplemente les diré que estamos ante un fenómeno de la literatura criminal que además cumple con esa exigencia actual de que las historias sean reales, que nos es narrada de manera inmejorable y con una amenidad verdaderamente asombrosa teniendo en cuenta que la materia con la que trabaja la autora son los datos sacados de un informe oficial. Y, además, es de agradecer que la autora haya sabido cubrir aspectos aparentemente menores, explicando la influencia de EL ASESINATO DE ROAD HILL en la literatura que se hizo después del suceso y de la implicación en la historia de algún famoso novelista de la época. Un auténtico hallazgo que espero no cometan el error de ignorar.