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| Juegos de familia |
| IAIN BANKS |
| LA FACTORIA DE IDEAS |
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| 2009/09/20 |
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| Iain Banks es un magnífico narrador. Escocés de nacimiento, es un autor que está a la altura de los grandes escritores británicos del momento como Martin Amis, Julian Barnes, Graham Swift ó Ian McEwan. Sus novelas –tanto las de literatura general, como las de ciencia-ficción- son celebradas, alabadas, ensalzadas y muy vendidas en el Reino Unido. Pero entre nosotros sus libros no han tenido mucha suerte. La Factoría de Ideas, que lleva ya unos años publicando sus sagas fantásticas, se ha hecho ahora con los derechos para publicar sus llamadas novelas “serias”. “Juegos de familia” entra dentro de esta última categoría.
En ella se cuenta la historia de Alban McGill, la oveja negra de la multimillonaria y numerosa familia Wopuld. La riqueza de esta familia está ligada a un juego de mesa, “Imperio”, que el tatarabuelo creó a finales del siglo XIX. Un gran negocio que se ha incrementado desde que se ha convertido en un juego de ordenador de éxito. Ahora una gran multinacional estadounidense quiere comprar la empresa familiar. Alban, que se ha apartado de la familia, trabaja como leñador y vive en un suburbio de una gran ciudad con sus amigos desheredados, es requerido por su primo Fielding para que le ayude a parar la venta. A pesar de sus reticencias iniciales, acepta por una cuestión de principios: le molesta la prepotencia yanqui. Toda la familia se reunirá durante un fin de semana en la gran mansión escocesa de Garbadale, desde donde la retorcida, astuta y despiadada abuela Win sigue controlando la empresa y a todo el clan con mano de hierro.
Mientras viaja hacia Garbadale y se va reuniendo con parientes a los que intenta convencer de la importancia de que el negocio se quede en la familia, Alban nos va desvelando sus recuerdos: el suicido de su madre Irene, el timorato comportamiento de su padre Andy, la extraña relación con su multimillonario tío Blake expulsado de la familia por un desfalco, su pasión por la prima Sophie de la que sigue enamorado desde la adolescencia y su relación de amistad (?) con la excéntrica matemática y alpinista Veruska.
Banks actualiza en esta novela el género de familia aristocrática que tanta fama dio al escritor humorístico inglés P. G. Wodehouse, el creador del joven aristócrata Bertie Wooster y su fiel y sardónico mayordomo Jeeves. Pero lo hace desde la perspectiva de un autor del siglo XXI al que ya no le vale con escribir una serie de aventuras mordaces y humorísticas sobre las clases altas, las clases adineradas. Porque en la novela de Banks aunque hay risas -sobre todo cuando aparecen las dos tías abuelas, una sorda como una tapia-, hay sobre todo desgracias, un alto componente de descarnada crítica social, casi crítica de clases, y misterios rodeados de un alto grado de hipocresía, que han condicionado la vida de la gente hasta hacerla, en líneas generales, tremendamente infeliz.
Hay momentos especialmente brillantes, como el suicidio de la madre de Alban; otros de una gran clarividencia, como la definición que se hace de izquierda y derecha en la política (página 281); y hasta momentos de pura propaganda que muchos europeos podemos compartir, como la crítica a la arrogancia de los estadounidenses en los negocios y la política. Banks ha escrito una extraordinaria novela en la que encontramos amores, política, negocios, melodrama, comedia, costumbrismo y hasta suspense. ¿Qué más se puede pedir?
POSTDATA: Por favor no dejéis de leer la maravillosa serie de novelas de ciencia-ficción de Ian M. Banks sobre el universo de La Cultura (que publica también La Factoría de Ideas), uno de los retratos sociales más impresionantes que se han hecho desde un universo lejano sobre los dilemas, miedos y esperanzas de... nuestra propia sociedad.
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| Enrique Martín |
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