
Estamos en Donostia en los años 50. Una ciudad que durante esta época recibió la visita de muchas parejas de recién casados.
Y también era la ciudad perfecta para veranear de la alta sociedad de la época.
Al poco de estallar la Guerra Civil española, el 13 de septiembre de 1936, San Sebastián cae en manos de los sublevados. La dictadura la mantendrá en el papel de Ciudad Capital de Veraneo. Franco residirá el mes de agosto desde 1940 a 1975 en el palacio de Ayete, que comprado por el ayuntamiento, fue ofrecido al general. Durante este período se celebran en dicho lugar los Consejos de Ministros.
Llegan los años 60 y los 70. El look ye-ye y posteriormente hippy, las ganas de ponerse moreno en verano y la masificación de muchos lugares del litoral español, como Mallorca, la costa Brava y posteriormente la costa del sol.
La consolidación del fenómeno turístico es ya un hecho y a partir de entonces adquiere figura de industria. Se reafirma la comercialización y la venta del clima y del paisaje. Lo que supone que el turismo pasa de ser un valor de uso a un valor de cambio. Atrayendo principalmente a ciudadanos británicos, alemanes y como no... las famosas suecas.
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