El camino del Lea

Mapa de la ruta
- El camino del Lea. El río Lea desciende desde el monte Oiz hacia el Cantábrico formando un valle angosto y con grandes tramos de sombra. Hoy se puede remontar su cauce desde la misma playa de Lekeitio.
- San Nicolás es una isla desierta.
- El Palacio Uriarte esconde tras su fachada una vieja casa torre que aún asoma sobre el tejado. En ella habitó el ingeniero Pedro Bernardo Villarreal de Berriz, portentoso constructor de obras hidráulicas que se adelantó a su tiempo, y que pobló el río Lea con los más innovadores ingenios fluviales.
- En Lekeitio encontramos el puente de Isuntza, con el arco tan alto como para que los barcos pudieran pasar sin desarbolarse.
- En la ribera izquierda del río encontramos uno de los viejos astilleros de Lekeitio. En cuyas rampas se botaron varios de los buques de la Armada Invencible.
- Al pie del antiguo Camino Real descubrimos el largo muro de Marierrota, un viejo molino de marea abandonado, que sobrevivió a guerras e inundaciones durante más de 400 años.
- Palacio de Zubieta, perteneciente a los descendientes de los Virreyes del Perú.
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- Marisma de Arropain.
- Ospitalzarra, institución asistencial de principios del siglo XVII, de lo más avanzado de su tiempo (lejos del pueblo, para evitar contagios y disturbios de transeúntes). Entre la hierba las cuadrillas de jóvenes preparan las embarcaciones de salvamento de náufragos pintadas de colores para ir a gansos.
- El camino y el río se bifurcan en el cruce de Oleta. Desde hace siglos ha habido aquí mesones y tabernas en las que se encontraban los transportistas y viajeros.
- Molino de Lariz Olaeta, a fin de contener agua suficiente para su llenado el ilustrado Pedro Bernardo Villarreal de Berriz ingenió una nueva tecnología con la que dotar a las presas de mayor capacidad
- Iglesia de Santa Catalina de Gizaburuaga debió ser importante porque era una iglesia realenga y la reconstrucción efectuada en el siglo XVIII estuvo dirigida por la mano del arquitecto vasco Ignacio de Ibero, la misma que construyó el santuario de Loiola.
- El camino nos muestra, desde la otra orilla, escondida entre árboles la ermita barroca de Andra Mari de Oibar. No tiene casas cerca, es una capilla para ferrones, molineros, arrieros y viajeros solitarios.
- Cruzamos el puente de Bengolea, para toparnos con la más compleja y espectacular fábrica del valle. Aquí se llegaron a producir en un año hasta 1.717 quintales de hierro, casi ochenta toneladas.
- Al volver al camino, entre las campas se descubre la vieja torre de Bengolea. Decadente y casi abandonada, pero con su viejo escudo y dominando el tramo central del valle del Lea.
- Aguas arriba se encuentra la ferrería de Angizolea. El caserío revela notable antigüedad, como mínimo anterior a 1704.
- Aulestia con su casa torre.
- Gerrikaitz, la ciudad abandonada. Fue uno de los primeros lugares del país donde hace seiscientos años se denunció el insoportable nivel de contaminación industrial, sobre todo la acústica, por el incansable repicar de mazos y martillos de las veinte fraguas.
- Subimos monte arriba, hacia Magunas. Sobre sus caseríos, sólo un poco más alto, está el "portal", el paso cumbre del Camino del Lea, el que siguieron las gentes de este valle para viajar a los mercados de Durango, a los viñedos alaveses o las ferias de Castilla.
18 de Noviembre, 20:00h. en ETB-2